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Fundamentación Pedagógica Pastoral del Proyecto Escuelas Hermanas
1. La Escuela Católica y la Misión Salvífica de la Iglesia: " Hablar de escuelas hermanas es descubrir uno de los rasgos fundamentales de la escuela católica. Pbro. Juan Torrella.
La escuela católica entra de lleno en la misión salvífica de la Iglesia y particularmente en la exigencia de la educación a la fe. Para llevar a término esta misión, la Iglesia crea sus propias escuelas, porque reconoce en la escuela un medio privilegiado para la formación integral del hombre, en cuanto que ella es un centro donde se elabora y se transmite una concepción específica del mundo, del hombre, y de la historia. El proyecto educativo de la Escuela Católica se define precisamente por su referencia explícita del evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los jóvenes. En el proyecto educativo de la escuela Católica, Cristo es el fundamento: El revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, a querer y actuar según el evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de vida.[2] De este modo la Escuela Católica, adquiere conciencia de su empeño por promover al hombre integral, porque en Cristo, el Hombre perfecto, todos los valores humanos encuentran su plena realización y, de ahí su unidad. Reconociendo la dignidad del hombre y la llamada que Dios dirige a cada uno, la Escuela Católica contribuye a liberarlo, es decir, a hacer que sea lo que él está destinado a ser, el interlocutor consciente de Dios, disponible de su amor. Es por ello que cada entidad educativa católica, en particular la escuela, ha de vivir intensamente el espíritu de comunión y participación para constituirse así en verdaderas comunidades educativas.
2. El Fin de toda Educación: En realidad la propuesta de "escuelas hermanas"excede el campo de las escuelas confesionales ya que el objetivo de toda educación genuina es el de humanizar y personalizar al hombre, sin desviarlo , antes bien orientándolo eficazmente hacia su fin último que trasciende la finitud esencial del hombre.[3] Corresponde a la Educación ayudar al hombre a hacerse cargo en forma responsable de su finalidad existencial. Esto nos indica que la Educación va muchísimo más allá de la función informativa, más allá de la transmisión cultural y científica. Trasciende los planteos académicos, y piensa en el hombre todo y en todos los hombres como personas y como comunidad. La educación está llamada a pasar de un saber fragmentado e enciclopédico a un educación en el ser, que desarrolle todas las dimensiones de la persona. La Conferencia Episcopal Argentina en el documento "Educación y Proyecto de vida" nos hace reflexionar también acerca de la integración entre "saber y ser", surgen múltiples interrogantes que nos ayudan a orientar la acción: ¿ cómo traducir el aprender a ser?, ¿cómo estructurar y configurar esa integración armoniosa de los saberes instrumentales para que signifique trascendencia y profundidad?¿en qué consiste esa educación como promoción del personal proyecto de vida? En el mismo sentido el cardenal J. Bergoglio[4], nos anima a cuestionarnos en esta acción educativa para que esta interpelación transforme nuestra tarea cotidiana, es así como en medio de nuestro quehacer educativo podemos preguntarnos: -¿ Estimulamos desde nuestras cátedras la preocupación y el compromiso con la realidad sociopolítica concreta, alentando la formación de ciudadanos cristianos y laicos que aporten su visión del mundo y de la historia de la cultura y a los valores locales? , ¿Cómo definiríamos una "cultura de comunión"?, ¿Soy " un corazón que recibe", en mi vida personal y en el ámbito de mi tarea cotidiana?, ¿Abordo mi tarea educadora atento/a a la orfandad que me rodea?, ¿Cuáles son los problemas más característicos que debe afrontar nuestra comunidad educativa en los grupos humanos que acoge?..... No podemos olvidar que las instituciones educativas tienen muchos modos de acercamiento a la realidad extraescolar y pueden generar diferentes tipos de vinculación con la realidad de sus comunidades .Ahora bien, la comunidad escolar en su conjunto sólo poseerá las características de la comunidad cristiana si es un lugar impregnado de caridad.
3. Necesidad de trabajar mancomunadamente: La persona humana no puede ser considerada ni tratada tan solo en la dimensión de su individualidad, resulta indispensable tener en cuenta con igual vigor su dimensión comunitaria como constitutivo intrínseco..."El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás". [5] El ser humano es tan profundamente relacional que sus encuentros con el otro no son algo que él simplemente tiene, las vive y se va configurando a través de ellas como una de las fuentes primordiales en la construcción de su identidad ya que la vida en comunidad es la que forma y educa al hombre, lo enfrenta con la verdad de sí, lo saca de su egoísmo porque le demanda continuamente atención al otro, disposición de servicio, comprensión, tolerancia, intervención solidaria. De esta manera la comunidad escolar presta un insustituible servicio no solo a los alumnos sino a la sociedad dividida entre aspiraciones de solidaridad e individualidad, asegurando una presencia crítica en el mundo de la cultura y de la enseñanza, presentándola como respuesta a los grandes problemas que aquejan a la humanidad. Así pues desarrolla un "auténtico apostolado": esto significa cumplir una tarea eclesial insustituible y urgente. Esto nos da una identidad propia que no debemos olvidar, y asumir así todas las consecuencias que se derivan de su diferencia [6], sin por ello dejar de colaborar con cuantos sin distinción de confesión, honradamente trabajan por el progreso del hombre. Tal colaboración debe establecerse prioritariamente, aunque no exclusivamente, con las escuelas de otras comunidades cristianas con el fin de promover también en este campo, la unidad de los cristianos. La propuesta de "Escuelas Hermanas", que viene a dar respuesta a esta necesidad de diálogo, participación, trabajo en equipo, en la vida en comunidad. Dicho diálogo conlleva la participación de diferentes actores, que imbuidos de la misma identidad, se encuentran para compartir un vínculo y a través de él compartir un trabajo común que los enriquezca aún más.. Por un lado dicha participación genera lazos, aúna esfuerzos, promueve intercambios comunitarios, es "testimonio de la Fe", encarnada en la acción concreta y enriquecedora Por otro ya que nace desde el lugar físico de la escuela propone el desafío de integrar fe y currícula, a través de ejes transversales que recorran los programas de estudio, cuyo contenido de cuenta de la comunidad: sus necesidades, sus fortalezas, la necesidad de dar y recibir, de compartir proyectos educativos, valores y generar un espacio de encuentro. Es así como pueden presentarse infinidad de proyectos donde el conocimiento encarnado en la acción, se genere y sea generado a través de esta "Hermandad". Es importante destacar que a diferencia de las numerosas actividades asistenciales o de promoción social que puede realizar una comunidad escolar teniendo como meta la solidaridad: donde ayudo a otro que necesita ya que no tiene, en esta puesta en común ambos seremos dadores y receptores ya que "la Hermandad implica una identidad, un estado". Dicha hermandad dará vida al hecho de Evangelizar-Educando: iluminar con la Fe la vida escolar, y Educar -Evangelizando: la educación integral que es implícitamente evangelizadora. Todas estas tendencias limitan de una manera radical el crecimiento y la mejora porque restringen el acceso a las ideas y prácticas que ofrecen mejores alternativas. Esto no significa negar la individualidad, las manifestaciones de desacuerdo o las experiencias que tienen una profunda significación personal. Se trata, por el contrario, de construir lo comunitario desde esa individualidad, derribando los muros del aislamiento para generar un cambio sólido y duradero en nuestras escuelas.
4. El proyecto de escuelas hermanas en la praxis educativa "El proyecto Curricular será un proyecto de pastoral escolar cuando se constituya en un discernimiento de la comunidad escolar para descubrir y proyectar pastoralmente la dimensión trascendente y evangelizadora que la misma actividad educativa tiene."[7] Se mencionan a continuación algunos lineamientos pedagógicos que pueden ayudar para integrar la propuesta en el proyecto curricular.
5. Proyecto educativo integrado e Interdisciplinario Es integrado ya que curricularmente posee un hilo conductor que deviene de la identidad propia de la escuela católica y toma en cuenta la dimensión comunitaria en cuanto responderá en la medida de lo posible a necesidades concretas de la comunidad, integrando así los estudios académicos con una actividad al servicio de la misma. Es interdisciplinario, en cuanto integra diversas disciplinas nos aporta el conocimiento desde distintas perspectivas hacia un mismo problema, convergiendo en una mirada común y no en la sumatoria de diversas miradas. Una forma de ponerlo en práctica es por medio de la propuesta Aprendizaje-Servicio. Estas experiencias son expresión de una metodología educativa que en los últimos años ha venido creciendo en nuestro país y en el resto de América latina: el aprendizaje-servicio. Uno de los rasgos más interesantes de esta metodología –tal como se ha ido desarrollando especialmente en el Cono Sur- es su difusión en todos los estratos de nuestras fragmentadas sociedades. Son una herramienta para poner a los estudiantes en contacto con la realidad, y para sensibilizarlos en cuanto a sus responsabilidades sociales. En el otro extremo hay que destacar que muchas de las mejores experiencias de aprendizaje-servicio son protagonizadas por niños y jóvenes extremadamente pobres. El aprendizaje-servicio, de hecho, no considera a los niños y jóvenes sólo “la esperanza del mañana”, sino que subraya la necesidad de estimular su protagonismo en el presente. En este sentido, puede ser un aporte fundamental en un momento en que demasiadas escuelas de nuestra región se están viendo forzadas a convertirse en una suerte de centro comunitario del que se espera que dé de comer, consiga zapatillas, útiles, prevenga contra múltiples epidemias, y –además- provea educación. Muchas de estas escuelas han sido las primeras formadoras del clientelismo latinoamericano. Docentes con las mejores intenciones, pero que miran a sus alumnos sólo como destinatarios pasivos de ayuda, enseñan a los que tienen menos a esperar que otros se ocupen de sus problemas. A los chicos que tienen más el aprendizaje-servicio les enseña que, aplicando lo que saben, pueden hacer cosas más interesantes y efectivas por la comunidad. Pueden dejar de depender y empezar a proponer, pueden reclamar y también ofrecer responsablemente su aporte solidario.
Impulsado por Nieves Tapia Los valores se transmiten principalmente por las acciones y no solo por los contenidos curriculares. Los niños no aprenden lo que les decimos sino lo que hacemos. Por lo tanto se trata de generar un clima de trabajo en la escuela donde se vivan cotidianamente los valores que se intentan transmitir.[10]
Diseño Curricular Espiralado. Una característica importante del aprendizaje significativo es que las estrategias que se utilizan tienen elementos recursivos y no lineales, es decir en todas las etapas del aprendizaje la enseñanza estratégica proporciona oportunidades para que el alumno haga pausas y reflexiones, vuelva a pensar en ideas previas, compare la información nueva con la previa y anticipe la información que va a aparecer. Jerome Bruner, propone el concepto de “Currículum en Espiral”, la idea es que en el proceso de enseñanza, comience teniéndose en cuenta, una explicación intuitiva, que esté claramente en el marco de alcance del estudiante y luego se vuelva una explicación más formal y menos estructurada hasta que el alumno haya dominado el tema y la materia en todo su poder generativo, con tantos reciclajes más como sea posible. El docente cumplirá un papel trascendental ya que no espera que el niño pase a niveles de abstracción cada vez más complejos solo, no sería posible. El mismo debe “andamiar” este proceso y aquí juega importancia otro concepto fundamental de otro autor, Vygotsky, que distingue dos niveles en el desarrollo: uno real que indica lo conseguido por el individuo y otro potencial, que muestra lo que otro puede hacer con la ayuda de los demás. La zona de desarrollo potencial (o proxima) “ZDP” manifiesta la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de un sujeto de resolver individualmente un problema y el nivel de desarrollo potencial, que muestra la capacidad de solucionar un problema dado, en un marco interindividual. La ZDP muestra las funciones que aún no han madurado, pero que pueden desarrollarse por medio del aprendizaje, por la imitación y el juego. En este caso se propone un modelo de aprendizaje para desarrollar la ZDP, que es el aprendizaje significativo que supone la construcción de modelos conceptuales. El desarrollo cultural así entendido supone una doble dimensión: social e individual. Los conceptos entonces son asimilados individualmente a partir del aprendizaje compartido y contextualizado. El docente estratégico será pues aquel que constantemente piensa y toma decisiones, tiene una rica base de conocimientos y estrategias y es a la vez Modelo y Mediador. El aprendizaje significativo conlleva una serie de conceptos la integración curricular, la interdisciplinariedad, el diseño curricular espiralado, la consideración contextual, la integración teoría –práctica, y que pueden aportar otros conceptos que profundicen la fundamentación pedagógica de este proyecto, los mismos son: Inclusión, Aprendizaje Supraordenado, Aprendizaje combinatorial, Conceptos inclusores, Diferenciación progresiva, Reconciliación integradora, Disonancia cognitiva, etc. El Concilio Vaticano nos invitó a transformar la escuela-institución en escuela comunidad, que debe recrear espacios y vínculos que den sentido a su tarea. Bibliografía Ampliatoria:
[1] Escuela Católica, 37,49. "En el desempeño de su misión específica- que consiste en transmitir de modo sistemático y crítico la cultura a la luz de la fe y de educar el dinamismo de las virtudes cristianas, promoviendo así la doble síntesis entre cultura y fe, y fe y vida -,la escuela católica es conciente de la importancia que tiene la enseñanza de la doctrina evangélica tal como es transmitida por la Iglesia Católica. Ese es, pues el elemento fundamental de la acción educadora, dirigido a orientar al alumno hacia una opción consciente, vivida con empeño y coherencia"
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